Información acerca de la República Sebalandesa

Datos

Nombre oficial: República Sebalandesa
Población: 74.823 (est. mayo 2003)
Superficie: 498 kilómetros cuadrados
Capital: Sebastiandría (51.201 hab.)
Lenguas: Castellano (oficial), latín
Tipo de gobierno: Democracia en Ciudad-Estado
PNB (per cápita): $18.000 (est. 2001)
Industria: Agricultura no tradicional, forestal, turismo.



Sebalandis representa a todo un grupo de personas que conforman una cultura en común, y que habitan una pequeña región del tamaño de Andorra -la Península Sebalandesa- ubicada en la remota y hasta hoy desconocida Isla Poçtu, una de las más grandes de la Zona Austral Chilena.

A pesar de su remota ubicación, gracias a su condción de paraíso fiscal y su creciente agricultura ha ganado reconocimiento y prosperidad. No tiene Fuerzas Armadas, su defensa es responsabilidad de Chile.


Geografía


La isla es de clima estepario a excepción de la Península Sebalandesa, y parece un trozo de Mongolia inmerso en el sur del mundo, con unas tribus nómadas -llamadas Poçtu- que son idénticas a los de esa lejano país de Asia. La Península, en cambio, es muy distinta: posee un interesante microclima mediterráneo único en la zona, que hace que aquí existan fértiles y numerosos valles - separados por diversos montes - que abastecen tanto a la población como al mercado externo. Los productos más cotizados son los relacionados a la agricultura y al sector forestal (Sebalandis produce finas maderas, muy cotizadas en el mercado).

Población

La población es muy distinta a la del resto de la isla; la población tiene una extraña cultura surgida de la curiosas llegadas de un trirreme romano, y de un galeón español, más recientemente. Se habla español, y Latín, en el ambiente académico.

Historia

Los primeros habitantes fueron bandas de nativos Poçtu, pero la primera colonización definitiva de la tierra fue realizada el 279 d.C. cuando, curiosamente, una flota de 7 trirremes con alrededor de 350 colonos, soldados e intelectuales romanos procedentes de las Galias desembarcaron en lo que ahora se llama "Rada de Chalones" pensando que se encontraban en India, porque de hecho su objetivo era el alcanzar y fundar una colonia en esas tierras para aumentar el comercio entre oriente y el imperio. El problema fue que por un error logístico viraron hacia el lado equivocado, y así se convirtieron en los primeros europeos en colonizar américa.

Al poco tiempo se dieron cuenta de su error, pero no podían seguir viajando debido a que los trirremes quedaron inutilizados al encallar en la rada. Pero el clima les gustó. Bastante. Así que colonizaron la península, establecieron fuertes y aldeas, principalmente en el Valle Galis y en la Isla de Viroconium, actual Sebastiandría. Se habló el Latín y se mantuvieron las costumbres romanas y el cristianismo, aunque no se estableció gobierno alguno; el trueque, la vida en el campo y la agricultura de subsistencia reinaban, y entre familias solucionaban los litigios habidos y por haber. Los aborígenes se retiraron y se fueron a las llanuras más allá de la península, donde impidieron a los nuevos habitantes seguir avanzando por la isla.

Por cierto: el tiempo siguió pasando y "la Romanova" alcanzó a tener 20.000 habitantes en el año 1600, con grandes pensadores y una cultura muy avanzada que alcanzó a igualar los logros de otros visitantes no menos curiosos: Españoles. El 1604 arribaron 4 carabelas con colonos y conquistadores españoles dispuestos a destruir la Romanova, y se tomaron la isla de Viroconium. Los españoles arrasaron con las legiones del islote, pero por esas cosas de la vida se les acabó la pólvora, y al no ser buenos en el manejo de armas antiguas terminaron rindiéndose y uniéndose a la cultura Romanova.

Con eso, la cultura Romanova ganó en evolución porque adquirieron las ideas renacentistas que eran muy similares a las que ellos habían logrado, pero sin una edad oscura de por medio. Increíblemente ambas culturas compartían la misma religión, pero los romanos de un modo más sectario y hermético (basada en Hermes Trismegisto), estilo religioso que sigue hasta hoy. El idioma español al ser más simple se popularizó, y muchas tradiciones hispanas fueron incorporadas al mundo neorromano.

De a poco la península se fue organizando. Las culturas se mezclaron y se formó una identidad única. Se instauró la Ciudad-Estado de Viroconium, con la fundación de esa ciudad en 1631. Hubo cinco reyes en este período: Hugo, Paco, Luis, Tiberium, y Anacaletarum. El último rey fue depuesto el año 1820 por el general de la Guardia Civil, Sila Caetorum, lo que dio inicio a un sin fin de rebeliones y de anarquía, tiempo que fue devastador ya que la población se redujo casi al mínimo, diez mil personas. Ese período duró hasta el año 1850 cuando se formó un movimiento revolucionario liderado por Sebastián Osagädêï, organizada para conseguir la paz. Mediante el ingreso de la imprenta se divulgó propaganda que motivó a que los campesinos se reunieran en una sola fuerza para que cesaran las guerras. Valle por valle, ese poder reunió las fuerzas suficientes como para erradicar a los deseosos de poder de la entonces ciudad de Viroconium: Nació la Sebalandis que impera hasta hoy.

Sebastián Osagädêï era todo un personaje, ególatra y vanidoso como nadie. Y como todos estaban enfervorizados con su gran carisma y liderazgo apoyados por la propaganda, él hizo lo que se le antojó. Fue elevado a la categoría de héroe, la península adquirió el nombre con el que le conocemos hoy, y Viroconium pasó a llamarse Sebastiandría. El orgullo local era pleno, se hicieron todos los emblemas con los que la población de la península se siente identificada, la curiosa institución de los "Sebamagno" (todos los gobernantes se denominarían así, tal como lo hacen con los Papas en el Vaticano), los diarios, la universidad, las escuelas y un sinfín de aparatos para establecer una nación. El gobierno se basó en un Despotismo Ilustrado.

Chile les permitió desarrollarse como ente autónomo, y se intensificaron los vínculos entre Sebalandis y este país; por ejemplo, Chile asumió la defensa de Sebalandis para garantizar la paz. Sebalandis florecía, aunque la mortalidad infantil era muy alta: la población se estancó en 20.000 personas. Eso derivó en una decadencia que culminó el año 1937, cuando Sebamagno XIII implantó unas reformas que transformaron el rígido Despotismo Ilustrado en una República muy influenciada con la idea de "Ciudad libre", pero manteniendo los estandartes y el cambio de nombre; así todos los presidentes cambian su nombre a "Sebamagno" hasta hoy. Eso trajo mucha prosperidad y salud a los Sebalandeses, que, sumada a la aceptación dentro de la ONU de nuestro país, y de la calificación de Sebalandis como "Paraíso Fiscal" hicieron prosperar a la República llegando hasta los días actuales con gran orgullo cívico, pacifismo y progreso.